
20/03/2025
Todos hemos sufrido en la infancia. Unos más que otros, pero nadie puede eludir el verdadero propósito que hemos venido a realizar en este plano de conciencia. Aquel dolor emocional que vivimos de niñas y que reaparece insistentemente en nuestras vidas es en realidad la puerta de entrada hacia una mayor comprensión sobre por qué la mayoría de las veces acabamos haciendo justo lo contrario de lo que nos habíamos propuesto hacer o posponiendo lo que sabemos que nos hará bien, generando en nuestras vidas frustración, ansiedad, conflictos y todo tipo de situaciones que no deseamos.
La respuesta es que esas emociones que tanto nos esforzamos en no sentir son el único camino de vuelta a nuestra esencia, a lo que quedó oculto bajo aquellas heridas. Así, huyendo del dolor generamos más dolor, repitiendo conductas tóxicas y autodestructivas que nos mantienen “distraídas” con nuestros problemas y lamentaciones, sin darnos cuenta de que se trata de un mecanismo inconsciente del que necesitamos liberarnos si de verdad queremos construir la vida de paz, amor y plenitud que tanto anhelamos.
Encuentro fundamental hablarte del origen de la angustia existencial que todas llevamos guardada en nuestro inconsciente, así como de las estrategias que nuestra mente (el ego) encontró para huir de ella, pues esto te va a ayudar a comprender muchas cosas de ti misma que probablemente desconocías hasta ahora.
Si yo te pregunto qué es tu ego, seguro que tienes una idea más o menos clara y me dirías que es esa parte de ti que actúa con prepotencia, lo que vemos en las típicas frases como: “Menudo ego tiene Fulanita, se lo tiene muy creído”, o “tienes que trabajarte el ego, te ofendes muy fácilmente”.
También podrías responderme que es todo lo que procede de tu mente inconsciente y que no tiene que ver exclusivamente con tu soberbia, sino además con otros aspectos de tu personalidad, y la verdad es que las dos respuestas serían válidas. Pero para conocer y comprender de verdad a esta parte de tu mente, que está presente en absolutamente todos los aspectos de tu vida sin que tú te des cuenta, necesitas profundizar un poco más, y para ello tienes que hacerte dos preguntas fundamentales:
¿Cómo y cuándo se formó tu ego?
¿Sabes realmente cuál es su función en tu vida?
Con lo que estás a punto de leer, tú misma podrás empezar a responder a muchas otras preguntas que estoy segura te has hecho a lo largo de los años.
Cuando los terapeutas hablamos de programación mental o de las creencias limitantes que vienen de nuestra mente inconsciente, la mayoría de las gente saca la conclusión de que convive con un enemigo interno que no le deja vivir la vida que desea porque tiene pensamientos y emociones inconscientes que hacen que no se sienta digna o capaz, y se quedan frustrados sin saber cómo acceder a ese inconsciente para poder cambiar sus creencias. Esto lo he visto muchísimo en mis pacientes a lo largo de los años, y la realidad es que el cambio se puede hacer de una manera mucho más fácil y simple, y enseguida vas a entender por qué. Comprendo que hasta ahora hayas vivido con la impotencia de sentir que convivías con una enemiga en tu interior, a mí también me pasó durante mucho tiempo, pero ahora vas a poder ver que se trata de algo mucho más profundo que esto, algo que tiene un propósito trascendental. En mi novela autobiográfica Cuando mi doble cuántico me salvó de mí misma, de la mano de Un Curso de Milagros podrás comprender esto de una manera amena, emotiva e inspiradora.
Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, ese libro maravilloso que ya he mencionado en posts anteriores y que durante los últimos años ha sido mi fuente y mi guía en mi proceso hacia el despertar, la definición del ego incluye el aspecto espiritual de nuestra existencia, y nos dice que éste es la ilusión de la separación, el símbolo de un “yo” que cree estar separado de la Fuente, y al que esta creencia le hace vivir en la culpa y en el miedo porque siente que está incompleto, que le falta algo.
“El ego es el intento de hacer real una identidad que está separada de Dios…”
La parte de nuestra mente con la que nos hemos identificado, pero que realmente no es lo que somos. Así, UCDM define a nuestro camino de despertar como “un viaje del miedo al amor”.
Siguiendo este hilo, me vienen a la mente las mismas preguntas que me hice cuando leí sobre esto por primera vez: ¿Cómo ocurre? ¿Cómo se produce esta idea de estar separados de la Fuente, de la Unidad? y ¿para qué necesitamos vivir esta experiencia de separación si no es real? Vamos a verlo:
De niños no terminamos de sentirnos queridos del todo, porque nuestros padres sí que nos querían, pero era un amor limitado y con exigencias, pues tenemos que asumir que realmente en este plano de conciencia nadie sabe amar de verdad. Ni ellos se querían completamente a sí mismos, ni pudieron darnos un amor puro e incondicional.
Entre los dos y medio y tres años, empezamos a vivir una desconexión con nosotros mismos, con la esencia de amor que somos.
Esto ocurrió porque a esa edad las neuronas ya están capacitadas para procesar y aceptar los mensajes y las normas que vienen de fuera, y el niño empieza a darse cuenta de que el exterior le valora más por cómo actúa que por lo que él es. Así, llega a creer que su manera de hacer las cosas y de comportarse es más importante que ser él mismo por lo que hace esta desconexión de su centro. Desde ese momento se vuelca por completo en el exterior, buscando en él ese apoyo interno de amor, seguridad y valoración que ha perdido. Es lo que en muchas religiones se ha llamado metafóricamente “la expulsión del paraíso”.
Pero llega un momento en el que ese exterior también le falla, bien porque a veces no puede ser atendido, o porque le regañan, o no le comprenden.
“No fue amado como necesitaba y entonces, al sentir que le falla el único sustento que le quedaba, experimenta por primera vez la angustia, un vacío aterrador provocado por los pensamientos que aparecen en su mente”
“No me hacen caso porque soy malo”, “algo falla en mí”, “no sé hacer las cosas bien”, “soy débil”, “no soy importante”, etcétera, pues aún no tiene capacidad para razonar y entender que sus padres o no tienen tiempo, o tienen sus propios problemas sin resolver. En realidad él sólo sintió una emoción (tristeza por la incomprensión, soledad ante el abandono, miedo…), pero su mente añadió todo lo demás, dando lugar al inicio de la formación del sistema de creencias y de la programación mental inconscientes que condicionarán su vida futura.
Ahora siente que no tiene apoyo interno ni externo y vive un vacío desgarrador, un gran dolor afectivo y una angustia de miedo y soledad insoportables que sepulta en su inconsciente para no volver a sentirlos. Esta angustia finalmente da lugar a la culpa, pues su sentimiento de haber hecho algo mal es cada vez mayor y su mente empieza a construir los programas, las máscaras, las creencias, las corazas, en definitiva, los personajes que se transformarán en su ego, y que le servirán para escapar de ese terror a toda costa.
En realidad es un miedo a Dios…
Pues a un nivel inconsciente su mente piensa que le ha fallado al abandonarle y separarse de él, y que su dolor es un castigo. Así, irá adoptando diferentes maneras de responder a su entorno, buscando siempre sentirse querido visto valorado y reconocido “Si soy bueno no me abandonarán”, “si soy fuerte, me valorarán”. “si estudio mucho, me considerarán”, etcétera.
En los siguientes posts profundizaré en las maneras que encontró tu ego para perpetuar la huida de tu angustia. Mientras, te animo a que visualices este vídeo de mi canal de Youtube
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