¿Qué pensamientos y emociones dominan tu vida?

17/03/2025

La primera vez que les explico a mis pacientes que sus circunstancias externas no tienen el poder de provocar un estado de ánimo determinado en ellas, sino que es su propia interpretación de los hechos la causa de que sientan tristeza, alegría o enfado, la respuesta generalizada es que por supuesto que hay sucesos capaces de hundir a cualquier persona. Y es cierto que hay acontecimientos negativos en sí mismos, como la muerte de un ser querido, una catástrofe natural o importantes pérdidas económicas, esto es indiscutible. Pero incluso aceptando que estos hechos pueden ser realmente devastadores en un momento puntual de la vida de una persona, también es cierto que se pueden dar, y de hecho se dan, interpretaciones racionales (desde una autoimagen sana) o interpretaciones irracionales (desde las reacciones automáticas del ego) frente a una misma situación.

Es muy importante que conozcas la diferencia entre ambas respuestas y para hacerlo, primero necesitas comprender que cualquier pensamiento que tenga lugar en tu mente es una idea que has formulado acerca de la realidad, y que esta interpretación puede tener tintes racionales o irracionales. En mi novela autobiográfica «Cuando mi doble cuántico me salvó de mí misma, de la mano de Un Curso de Milagros» podrás comprender más profundamente cómo nuestra mente puede hacernos ver y sentir «cosas» que realmente no están ahí, y que en base a esa falsa realidad construimos nuestra vida, cargada de autoengaños, justificaciones, escapismos y dolor, mucho dolor.

Un pensamiento es racional cuando es verificable, real y lógico…”

Se puede comprobar y genera emociones moderadas que están en consonancia con el suceso que lo ha provocado. Por otro lado, un pensamiento irracional no se puede contrastar con la realidad y da lugar a emociones exageradas que no están en concordancia con el acontecimiento que lo ha generado. Vamos a verlo en un ejemplo: a dos mujeres de mediana edad les diagnostican la misma enfermedad. La primera responde con pensamientos racionales, mientras que la segunda lo hace desde la reacción automática de su ego:

-Primera mujer: Pensamientos racionales:

“¡Qué susto me he llevado! Nunca me imaginé que esos dolores fueran algo serio. Bueno, no me queda otra que aceptarlo y seguir adelante. Si me hundo lo único que conseguiré será ponerme peor aún, así que me lo voy a tomar con calma, seguir el tratamiento que me han prescrito, y cuidarme mucho. Estoy segura de que todo va a ir bien, todavía tengo mucho por lo que vivir”.

-Segunda mujer: Reacción del ego:

“¡Esto es el fin! En tan sólo un segundo han destrozado toda mi vida. No tengo fuerzas para salir de ésta, todo se acabó”.

Los pensamientos irracionales dan lugar a tus emociones irracionales”

Es totalmente lógico que muestres una emoción dolorosa ante un acontecimiento impactante, pero debemos distinguir también entre emociones racionales e irracionales. Cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles como las que he mencionado en el apartado anterior, podemos interpretarlo de un modo racional y sentir una emoción dolorosa pero racional, es decir, apropiada y en concordancia con la situación. Por el contrario, si interpretamos el suceso desde el ego, provocaremos una emoción dolorosa irracional, es decir, exagerada y desajustada a la situación.

Es muy importante comprender que aunque el anhelo natural del ser humano es alcanzar un grado óptimo de felicidad y bienestar, para conseguirlo debemos aceptar que a veces, el dolor también forma parte de la vida. Es lógico, e incluso saludable, sentir miedo si perdemos el trabajo de forma inesperada, pero sería desproporcionado caer en una profunda depresión por ello. Es normal que te sientas disgustada si una amiga se comporta mal contigo, pero es exagerado tener un estallido de ira por ello. A continuación te muestro varios ejemplos de emociones racionales e irracionales ante una misma situación:

Situación: Entrevista de trabajo

-Emoción racional: Inquietud

-Pensamientos racionales: Espero conseguirlo, y si no, habrá que seguir intentándolo

-Emoción irracional: Ansiedad

-Pensamientos irracionales: Si no me dan el trabajo será el final

Situación: Rechazada en el puesto

-Emoción racional: Tristeza

-Pensamientos racionales: Estoy triste por no haberlo conseguido, pero ya sabía que era una posibilidad. Había muchos candidatos.

-Emoción irracional: Depresión

-Pensamientos irracionales: Nunca consigo lo que quiero, soy una fracasada, no valgo para nada.

Situación: Reconocimiento de un error

-Emoción racional: Dolor

-Pensamientos racionales: Siento haberle hablado así, mañana mismo le pediré disculpas y le explicaré que estaba nerviosa en ese momento.

-Emoción irracional: Culpa

-Pensamientos irracionales: Soy muy mala persona, con razón todos acaban alejándose de mí.

Situación: Impuntualidad de una amiga

-Emoción racional: Disgusto

-Pensamientos racionales: No me gusta que me hagan esperar y lo hace muy a menudo, se lo diré de buenas formas cuando llegue.

-Emoción irracional: Ira

-Pensamientos irracionales: ¡No vuelvo a quedar con ella nunca más! ¿Pero quién se cree que es para hacerme perder mi tiempo de esta manera? ¡Que le den!

Seguramente te has identificado con alguna de estas conductas, y la buena noticia es que trabajando y fortaleciendo a diario el hábito de observar a tu mente y tus pensamientos, podrás paulatinamente ir haciendo cambios profundos y reales en tu manera de sentir y en consecuencia, en las respuestas que darás a cada situación que la vida ponga en tu camino. En este vídeo de mi canal de Youtube te muestro un breve resumen de los diferentes programas mentales con los que convivimos la mayor parte del tiempo, con el objetivo de que te resulte más fácil reconocer en cuáles sueles «perderte».

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Terapeuta Gestalt Terapeuta Transpersonal