¿Cómo sueles pensar?

¿Cómo sueles pensar?

13/03/2025

Si te paras a darte cuenta, casi nunca eres consciente de lo que piensas a cada momento, y sin embargo es fundamental observar tu manera habitual de pensar para comprender tus sentimientos y tu conducta. Por ejemplo: te miras al espejo y piensas: “¡Mira esa celulitis en mis muslos, qué asco!”. Este pensamiento obviamente es un mazazo para tu autoestima, pero si por el contrario pensases: “Esa celulitis no determina quién soy ni limita todas las capacidades que tengo como persona. Hace tiempo que decidí liberarme de los cánones de belleza impuestos por esta sociedad. ¡Me siento genial con mi cuerpo tal como es!”, el efecto sobre tu autoestima sería el opuesto. La imagen en el espejo sigue siendo la misma, sólo han cambiado tus pensamientos.

El aspecto psíquico de cada una de nosotras podría representarse por un triángulo en cuyos vórtices pondríamos estas palabras: pensamiento, sentimiento y conducta., de manera que cada una de ellas influiría en las otras dos. Es decir, que si alteramos el sentido o la dirección de alguna de ellas, estaremos actuando también sobre las otras dos.

Lo cierto es que nos hemos acostumbrado a desenvolvemos en nuestro entorno de una manera automática, y lo hacemos de la siguiente manera:

Primero interpretamos, después sentimos y actuamos

No respondemos directamente a los acontecimientos de nuestro día a día, sino que primero nuestra mente interpreta dichas situaciones, las valora, y con esta valoración personal generamos un sentimiento, que será positivo o negativo, y que a su vez dará lugar a nuestra respuesta, es decir, a la conducta que decidamos adoptar ante la situación.

Por ejemplo, imagina que estás esperando tranquilamente en la cola del supermercado y de pronto recibes un fuerte empujón que casi te tira al suelo. Te giras furiosa para desahogarte con la persona que te ha empujado y justo cuando vas a estallar, te das cuenta de que es una anciana ciega que ha tropezado. En cuestión de segundos, tus sentimientos de ira se han transformado en piedad y compasión, e incluso nace en ti el deseo de ayudarla. ¿Ves lo que ha ocurrido? Una vez que ha cambiado tu valoración de la situación, cambian también tus emociones. Y sin embargo, el estímulo es el mismo: has sido violentamente empujada. Así pues, es evidente que no ha sido el empujón en sí lo que te ha irritado, sino que tú misma lo has hecho al considerarlo una agresión. Cuando tu mente ha podido interpretarlo de una forma diferente, tus emociones y tu conducta han cambiado por completo.

La calidad de tu vida depende directamente de cómo piensas habitualmente”

El que adoptes una actitud positiva o negativa ante la vida, el que tu relación personal con el mundo que te rodea sea satisfactoria, y el que la relación que mantengas contigo misma sea armoniosa, depende directamente de tu manera habitual de pensar. Detrás de sentimientos dolorosos como la ansiedad, la depresión, la culpa, la vergüenza o la ira, siempre subyace un pensamiento negativo, que es el causante de ese estado de ánimo. Y es por esto que es fundamental observar y transformar tu sistema de pensamientos si realmente quieres lograr que las emociones negativas dejen de ser una constante en tu vida. Al igual que tu cuerpo no deja de trabajar a lo largo de todo el día, lo mismo ocurre con tu mente y tus pensamientos: no paran. No puedes “no pensar”, estás continuamente dialogando contigo misma, y la mayor parte del tiempo esto ocurre sin que te des cuenta. Si ese diálogo interno es a menudo negativo, es decir, si con frecuencia te valoras de forma destructiva por todo o casi todo lo que eres y lo que haces, llega un momento en el que esta forma de pensar se convierte en un hábito devastador para ti.

Y así, esta costumbre de machacarte a ti misma te impide ver las distorsiones que haces de la realidad y llegas a creerte que estos pensamientos son válidos y verdaderos. Ya ni siquiera contemplas la posibilidad de que no sean ciertos, y con el tiempo acabas cayendo en un círculo vicioso de una baja autoestima que puede llegar a ser extenuante.

Te ves repitiendo una y otra vez las mismas conductas que te llevan a sentir fracaso e insatisfacción”

Experimentas continuamente las mismas emociones frustrantes, y ocurre así porque has automatizado un determinado número de pensamientos negativos que sin que seas consciente de ello, provocan en ti una reacción emocional igualmente negativa. Te has convertido en una autómata que repite conductas ineficaces y autodestructivas, y lo que haces después, para justificar ese dolor del que no sabes cómo escapar, focalizas tu mirada en causas externas, en lugar de aceptar que tú eres la única responsable de todo lo que experimentas.

Y así has pasado los años, sin darte cuenta de que con esta actitud cualquier intento de mejora resultará siempre inútil, porque no te has responsabilizado de tus pensamientos ni has reconocido la relación directa que estos tienen sobre tu estado de ánimo negativo.

La solución, como ya te he dicho anteriormente, radica en cambiar tus formas de pensamiento. En el siguiente post veremos cómo esos pensamientos negativos que tienes acerca de ti misma influyen de una manera tan arrolladora en tu autoestima.

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